Prensa

JAQUE MATE PRESS
Alfred Hopkins
agosto 2014
http://jaquematepress.blogspot.com.ar/


Butoh: "Es poner la cabeza en el mismo nivel que el cuerpo," dice Quio Binetti, de la danza de origen japonesa

Quio Binetti reposa brevemente luego de conducir un entrenamiento, predispuesto a conversar sobre su pasión por la danza Butoh, creada por el japonés Tatsumi Hijikata, que lo entendió no solamente como performance, sino como una crítica precisa de la conciencia del cuerpo y del pensamiento en la historia del espíritu humano. Nos acercamos a Quio para saber cómo es danzar Butoh.

--Es interesante porque abarca además del cuerpo la respiración, la emoción, la imaginación y una profunda recuperación de aspectos que tal vez uno no se haya prestado tanta atención. Mucha gente va una vez por semana al gimnasio para entrenar el cuerpo, algo normal, pero con Butoh uno va dos o tres horas con gran concentración imaginando cosas, sintiendo cosas, percibiendo cosas. Es a la vez algo espiritual y sanador.
--¿Es una danza, teatro, una práctica espiritual…?
Es difícil explicar. Es más fácil vivir la experiencia. Hay mucha literatura que hace la descripción de Butoh pero lo interesante es lo que a uno le pasa cuando hace un entrenamiento.
--¿Sería pensar y sentir con el cuerpo?
Claro. Es poner la cabeza en el mismo nivel que el cuerpo. La imaginación, los pulmones, el pensamiento, la emoción…todo en equilibrio, todo con la misma importancia.
--¿Es un entrenamiento para personas de cualquier edad o experiencia o una práctica restringida a bailarines o personas entrenadas en las artes expresivas?
--El Butoh puede bailar cualquiera y a mí me gusta mucho este aspecto de Butoh. Por ejemplo a mí me ha pasado, sobre todo con bailarines profesionales, que cuando más grande son más linda es su danza. En ese sentido es el contrario del ballet o la danza contemporánea que favorecen a la juventud y la belleza. En el Butoh pesa fuerte la experiencia de vida. Evidentemente una persona de 20 años no tiene la acumulación de experiencia de una persona de 80. Esa acumulación de vida en el Butoh es valorada.
--¿Entonces los grupos que practican el Butoh son muy variados?
--Sí, pueden ser personas jóvenes o bien ingenieros de 70 años que quieren iniciar su experiencia física y espiritual, son grupos muy mesclados.
--Pero es un entrenamiento…
--Sí, siempre hay una pata en el entrenamiento físico porque el instrumento o el canal de expresión es el cuerpo. Entonces cuando uno está entrenado, despierto, con energía va a haber más posibilidades de expresarse, pues una persona que no hace nada, que no tiene energía, no tiene la capacidad de expresarse que tiene una persona entrenada en Butoh.
--Los bailarines de Butoh parecen proyectar imágenes muy fuertes hacia adentro y hacia afuera…
Es cierto y para mi es lo más difícil tener una conexión tan fuerte hacia adentro como hacia afuera. Cuando uno baila frente a un público da la impresión de estar muy inmerso en lo que le pasa pero también eso hay que traerlo al momento actual, hacia la gente que está mirando. Puede suceder que una bailarina está tan metida en su interior que no llega a transcender al otro. Lo que me encanta del Butoh es esa posibilidad de estar muy conectada a uno mismo y al mismo tiempo con el otro, el espectador.
--¿En los espectáculo hay una sola bailarina o bailarín o varios?
--Es un poco más fácil bailar solo porque uno maneja su propio tiempo, no hay nadie esperando un pie como dicen en teatro. Pero por supuesto también hay grupos, como bailarinas japonesas que bailan como en un coro…
--¿La palabra, el canto…?
--No se usa mucho. La palabra dice muchas cosas pero no deja mucho espacio para la sutileza de Butoh. La palabra baja una idea tan directa que impone una dificultad.
--¿Tus próximos proyectos?
--Ahora en septiembre estreno una obra en el espacio Pata de Ganso, que se llama “Las hermanas amantes,” un dúo y como productora estoy organizando un evento internacional en el Centro Cultural Borges.  





EL PALCO DEL FONDO 
Entrevista por Rocio Grot
mayo 2012

Esta mujer de pies livianos viajó desde Bahía Blanca hasta Buenos Aires despacito y en silencio. Con su particular forma de ver el mundo y la certeza de que todo cambia y todo es móvil, incursionó en el teatro antropológico hasta toparse con el lenguaje del Butoh, el cual la sedujo y decidió profundizarlo. Anuncia su currículum que fue alumna de Ana Frenkel, Tadashi Endo, Minako Seki, Rhea Volij y Crista Flaig, entreo otros. Dueña de un empuje particular gestionó y recibió varios premios y subdisdios con los cuales montó la obra La mujer que nació vestida, Membrillar junto al grupo Siquiera y La aurora existe por el vacío que la rodea. Desde 2007 produce y programa el Ciclo noches de butoh, un ciclo dedicado al butoh y sus devenires y el Ciclo Danza en Espacios junto a colegas de la talla de Valeria Martinez. Con un sinfín participaciones en Festivales de todo el país, Chile, Uruguay y Alemania, dicta cursos en los lugares más prestigiosos del país y es una consulta obligada a la hora de hablar sobre Butoh. Además, y como frutillita del postre, realiza VideoDanzas. CENTINELA es uno de ellos y podes verlo en nuestro microCine. Pasen, vean, lean y disfruten!

1. ¿En qué consiste la Danza Butoh?
El butoh es danza contemporánea japonesa. Nace en la década del 50 en Japón y se desarrolla hasta el momento en todo el mundo en constante crecimiento. Más que una danza es un lenguaje, es decir, una manera de expresarse. Se sitúa en los límites, cuestiona lo establecido. Es un movimiento de vanguardia que mantiene su espíritu de resistencia. Propone desde sus inicios ir un poco más allá de los límites y ahondar en la profundidad del espíritu humano.El butoh es para mí la posibilidad de descubrirnos y entendernos como un cosmos particular en su complejidad y su simpleza. Dejarnos atravesar por la danza siendo permeables a nuestro aquí y ahora.
2. ¿Quién o quienes fueron tus referentes en este arte?
Es difícil hablar de referencias tratándose de butoh, seria un poco paradójico. En el butoh cada uno desarrolla su danza propia y hay una ruptura con la idea de “referente" o ejemplo a la hora de danzar.
3. ¿Cómo fue tu incursión en el Video Danza?
El premier video danza o aproximación a video danza fue una especie de aventura que hicimos en el 2003 con un amigo, Gustavo Sidlin, quien después se convirtió en un fantástico director de cine. Sin mucha idea con una camarita sin batería nos mandamos a un lugar maravilloso que me obsesiona desde hace tiempo, los salares. Fue un buen comienzo. Hace dos años retome esta idea de los salares junto a José Binetti y Alejandro Arazi con mejores equipos técnicos filmamos Centinela, que ya lleva varios festivales recorridos. Este verano filmamos con ellos otro material que se llama Morar y esta en pleno proceso de edición.
4. ¿Qué te inspira a la hora de desarrollar coreografías, instalaciones o videos?
Es muy variable. A veces son cuestiones autobiograficas, (como la obra La Aurora que nace de mis recuerdos de infancia)a veces cuestiones practicas que estoy pensando(como la obra Morar donde mi preocupación estaba en que solo conseguía espacios reducidos para bailar y no podía requerir ninguna técnica). O en este momento que estamos produciendo Los incorporales con un grupo de trabajo donde vamos amasando la obra todos juntos y lo que mas me inspira es esta construcción compartida.
5. ¿Cuál fue el trabajo que recordás con más cariño?
Mi primer obra solista Animal de miga, que estrenamos en el IMPA y que significo para mi una toma de decisión acerca de que tipo de arte quiero producir.
6. ¿Qué obra artística no se puede perder el público del Palco?
Las performance de Abramovich. Las novelas autobiograficas de Bernhard. Melacoholia de Lars von Trier. Literatura: Leonora Carrington, Clarice Lispector, Thomas Bernhard, Ebe Uhart Cine: Victor Erice, Lars Von Trier, Tsian Ming lian. Danza: Hay que ver al grupo Krapp en adonde van los muertos lado A. Teatro: La patria Fría, Los hijos se han dormido. Artes visuales: Ernesto Pesce, Alfredo Prior, Marion Peck, Dan Flavin Música: Fernando Kabusacki, Jorge Grela, Proyecto Gómez, Gabo Ferro.
POSTDATA: De tu trabajo, ¿qué podemos ver hoy en cartel?
El domingo 3 de junio proyecta Centinela en Palermo en el circuito AP Performance 
Los viernes 8 y 15 de junio bailo la obra Morar en el ciclo Función compartida en el C.C.Sabato 
Los sábados de agosto las 21 hrs. estreno la obra Los incorporales. En el espacio café Muller Mas info . www.quiobinetti.blogspot.com
Rocío Gort

Danza / Festival del Rojas
En cruce con lo tecnológico
Quio Binetti y Carina Bustamante, en dos atractivas propuestas

Dos procesos creativos diferentes, aunque en ambos el movimiento se mixturó con dispositivos tecnológicos y un mundo sonoro de extrema singularidad, dieron forma al programa que en el Festival RojasDanza 2011 compartieron las coreógrafas y directoras Quio Binetti y Carina Bustamante.
La primera presentó Los incorporales , dispositivo de improvisación escénica. La intensidad de la música de Fernando Kabusaki, sumada al dispositivo lumínico de Christian Gadea y José Binetti, resultaron los marcos ideales para el desarrollo del trabajo minimalista que propusieron las bailarinas Quio Binetti, Florencia Gleizer y Vanina Goldstein. Pequeños movimientos fueron adquiriendo cierta intensidad, mientras la luz posibilitaba que ellos se resaltaran y adquirieran trascendencia. El cuerpo dejándose atravesar por elementos muy significativos (sonidos y luz), en un descubrimiento de pequeñas formas corporales que fueron ampliándose a través de cada solo de las intérpretes.
La investigación es muy atractiva, hay una continua construcción de imágenes que resulta potente, aunque cierta formalidad la domina aún. Algo del interior de las bailarinas no logra aflorar con la fuerza necesaria, dejando que lo tecnológico ocupe un espacio más dominante.
En el segundo trabajo, Seguí en acción , los cordobeses Carina Bustamante (dirección) y Santiago Bernardi (bailarín) mostraron una magnífica experiencia que rinde homenaje al artista plástico Antonio Seguí, y lo hace a partir de su propia creación y de su voz. Los característicos hombrecitos del pintor y sus posturas corporales son el punto de partida para diseñar una secuencia de movimientos que irá ampliándose y proyectándose más y más, con una energía muy provocadora.
Mientras los movimientos de Bernardi se multiplican, también lo harán las figuras de Seguí en una proyección continua sobre el final. La banda sonora está construida con declaración de pintor y fue elaborada por sus propios hijos y es sumamente emotiva. Por un lado, porque la mansedumbre de la voz del artista es muy elocuente y, por otro, porque en su discurso habla de adaptar la técnica, "la forma de hacer" a la serie que ha pensado. Ese mismo proceso sigue el dúo Bustamante
Bernardi y logran un resultado muy poético, bello. Un homenaje muy sincero y realizado con una profunda rigurosidad técnica.
Carlos Pacheco


DANZA › EMPIEZA HOY LA SEGUNDA EDICION DEL FESTIVAL ROJASDANZA

La diversidad en movimiento

Durante quince días, el público podrá disfrutar de estrenos, reposiciones, improvisaciones, cruces de lenguajes, un ciclo de cine y una serie de charlas y conferencias. “Confluyen generaciones y miradas distintas”, adelanta el coordinador Alejandro Cervera.
 Por Carolina Prieto
Desde hoy y durante quince días, el Centro Cultural Ricardo Rojas llevará a cabo la segunda edición del RojasDanza, un encuentro para disfrutar de la diversidad de esta disciplina a través de estrenos, reposiciones, improvisaciones, danza al aire libre, cruces de lenguajes, un ciclo de cine y una serie de charlas y conferencias. Dos semanas a pura danza para ver, sentir y reflexionar de la mano de creadores de distintas generaciones, desde consagrados y con reconocimiento internacional hasta noveles. Alejandro Cervera, coordinador del Area de Danza del Rojas, está muy contento: es que este evento bienal debía realizarse el año pasado, pero no se pudo hacer y finalmente llegó el turno. Valió la pena la espera, ya que la oferta creció en relación a la primera edición, se diversificó y abarca más espacios del centro ubicado en Corrientes 2038. “Es un festival más amplio, con creadores de muchísima experiencia y otros más jóvenes, con más estrenos que reposiciones, además de películas, charlas, maratones de danza, una sección de tango y hasta artistas de Rosario y de Córdoba. Confluyen generaciones y miradas distintas, queremos mostrar muchas alternativas estéticas. Para el Rojas es un esfuerzo enorme realizar esta movida”, comentó el coreógrafo a Página/12.
Los artistas convocados se mostraban entusiasmados en la presentación del festival. Por empezar, Oscar Araiz, que recibirá el 11 de julio a las 19 un diploma honorífico de la Universidad de Buenos Ares, y presentará en el Auditorio Abuelas de Plaza de Mayo Numen, un espectáculo que hizo con el Ballet Contemporáneo del San Martín hace más de veinte años y que podrá verse los días 7, 8, 14 y 15 a las 22. “La pluralidad de experiencias y de miradas nos hace bien a todos. Tener un espacio para convivir y enriquecerse como éste es para celebrar”, aseguró el director, que para la reposición de la obra convocó a intérpretes del elenco original junto a otros nuevos. “Numen no es un tratado de filosofía, pero habla de la realidad que nos abruma y nos oprime y cómo seguir adelante a pesar de esas limitaciones”, anticipó el artista. Otras de las figuras destacadas son Carlos Casella y Gustavo Lesgart, que estrenarán Eclipse el 6, 7, 12 y 13 a las 21 en la sala Batato Barea, un dueto sobre el reencuentro de dos personas que se conocen desde hace más de veinte años y trabajaron juntos en distintos proyectos artísticos. “En la obra hay superposición de recuerdos, de cuerpos, por eso la idea del eclipse, de dos cuerpos que se interponen y generan una luz nueva aunque sea por un momento fugaz”, adelanta Lesgart sobre la pieza que tendrá música original de Diego Vainer. Otra de las novedades es El suicidio de Madame B, una performance de tres bailarinas inspirada en la novela Madame Bovary, de Flaubert. “Como Ema en su intento de escapar de la realidad cotidiana y vivir otra vida, acá intentamos concretar algunas fantasías”, desliza Silvina Grinberg, que bailará junto a Nora Moreno y Vicky Carzoglio el 8 y 11 de julio a las 21 en la Batato Barea, con una banda sonora que incluye desde Marilyn Manson, PJ Harvey y White Stripes pasando por Schubert y Verdi.
Con música en vivo de Fernando Kabusaki se presentará también Los incorporales. Dispositivo escénico de improvisación, un encuentro espontáneo entre tres bailarinas y un tratamiento particular de la luz creado y dirigido por Quio Binetti, bailarina y coreógrafa convertida en un referente de la Danza Butoh local. La cita es el 4 y 5 de julio a las 21 en la Batato Barea. Para los amantes de las alturas llega Plano móvil (hoy y mañana a las 22 y el 3 a las 20 en la sala Cancha), un trabajo que se desarrollará en tres niveles: el piso, la pared y sobre trapecios, ideado por Yamila Uzorkis, bailarina y acróbata de importantes compañías de circo como La Trup, de Gerardo Hochman, Acróbatas en el aire y la alemana Sinnflut. “La idea es habitar esos diferentes espacios combinando movimientos de distintos lenguajes, usar elementos de circo en tanto objetos visuales y estéticos y convertir la escena en una instalación”, asegura la creadora, formada en circo, danza y artes visuales. Para espiar lo más nuevo se podrá ver Catálogo (el 12, 13 y 14 a las 22 en la sala Biblioteca), la ópera prima de Gabriela Gobbi, una joven bailarina que con esta creación se gradúa como coreógrafa en el IUNA. “Agradezco al Rojas la posibilidad de mostrar mi primer trabajo, de experimentar. La obra mezcla palabras y cuerpos y expone al cuerpo como un muestrario de posibilidades”, anuncia.
Y como en la danza porteña el tango ocupa un lugar esencial, Cervera no quiso descuidar esta expresión, y para ello convocó a una serie de parejas destacadas de las milongas locales. “Cada una bailará un tango en su estilo tan particular. Son únicos e irrepetibles en su forma de bailar”, dice sobre Milongueros (el 5, 6 y 7 a las 20 en la sala Cancha). El menú se completa con las actuaciones de la Compañía de Danza del IUNA, dirigida por Roxana Grisntein; del UBAllet, con un programa de folclore y tango; maratones de técnicas como contact y freestyle; un espectáculo callejero titulado Lucas, por la compañía Manifiesto; y dos propuestas venidas del interior del país. Estas son ¡Oh! Imperfecta, una serie de siete obras breves creadas por la rosarina Paula Manaker que recorre distintos estados emocionales combinando danza con dibujo, fotografía, video y música en escena. Y desde Córdoba, Carina Bustamante mostrará Seguí en acción, un tributo al artista plástico Antonio Seguí que une danza, música y video. Sus típicos hombrecitos de traje aparecerán en esta obra que cruza distintos soportes y hasta incluye grabaciones originales del pintor cedidas por sus hijos.
La programación completa está disponible en www.rojas.uba.ar

Pacha Bandrolino
para diario Pagina 12 

Siga el baile, siga el baile

En el marco del festival de invierno “En danza 2009”, la danza contemporánea sale a la calle y ofrece una variedad de propuestas donde se destaca sobre todo el buen nivel de bailarines y bailarinas. En un recorrido crítico decidido a desnudar la intimidad de cada forma, encontramos algo nuevo, algo usado, algo rosa y también algo bueno.
 Por Pacha Brandolino*
Aunque en agosto, según nos advertían nuestras sabias abuelas, la muerte anda rondando envalentonada por el frío crudo del invierno, es precisamente por estos días que la danza contemporánea oriunda de estas pampas, está demostrando que goza de muy buena salud. Durante todo este mes se está llevando a cabo el festival de invierno “En danza 2009” y enseguida se advierte que la escena kinética este año se presenta variopinta y muy poblada ya en el mainstream como en el off. Basta con visitar la cartelera para advertir que quien desee un panorama de lo que está sucediendo tendrá que dedicar las tardes y las noches, una tras otra sin tregua, para alcanzar a ver todo o casi todo lo que se está presentando. Claro que otra opción es revisar esta guía, incompleta, como todo diario del viajero que se distrae con lo que le gusta y se molesta con lo que no.
La danza contemporánea ya tiene poco de militante y abnegada, nada de pobreza y menos aún de periférica. Hay una gran oferta, hay buen dinero en juego y un jetset propio que se retroalimenta, tanto como su público. Advertencia para lectores y lectoras: está bueno lo que ocurre, y no en el sentido en que algunos pretenden que esté buena Buenos Aires. Hora de aprovechar el múltiple abanico de elecciones y lugares para ir a ver danza. Otra buena noticia: en todas las obras en cartel se destaca la excelente formación de bailarines y bailarinas, tanto es así que llega un momento en que asombrarse por la gran calidad de los intérpretes es equiparable a sorprenderse porque en el restaurante nos pongan plato, cubiertos, mantel y copa. Otra cosa es lo que se sirve en cada plato. Muy bien, hablemos de eso.
*Profesor del IUNA, Carrera de Danza Teatro Editor de la revista Ea, especializada en crítica cultural.

Aurora: extraña y sutil

A las 7 de la tarde, la oscuridad apremia y los espíritus se vuelven más sombríos. Aunque no menos exquisitos. La tremenda y desapacible serenidad del Butoh se desplomó encima de Quío Binetti y de nosotros en el Beckett Teatro, con La Aurora. Un sol rendido y moribundo estampado en el piso del proscenio izquierdo, o bien una especie de jardín zen desprolijo y circular, de una sustancia blanca como la sal. La intérprete parecía un personaje de Carson Mc Cullers... o la propia Carson en las raras ocasiones en que llevó vestido. Minimal, exasperante en su poética del tonto que se mueve, trazó un derrotero muy simple y cargado de gestos atroces. Los prudentes 39 minutos permitieron perderse en su belleza desolada y bestial. Raro y hermoso. Ajeno. Muy ajeno.
La Aurora existe por el vacío que la rodea
Domingos a las 19. Beckett Teatro: Guardia Vieja 3556
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5119-2009-08-21.html

Del 6 al 14 de novembre, la ciutat acull la tercera edició del Festival Barcelona en Butoh. A mig camí entre el teatre i la dansa, el Butoh proposa redescobrir el cos i aconseguir que s'expressi a partir de la seva capacitat creadora d'imatges i d'emocions.


Canal Cultura
Actuacions d'artistes nacionals i internacionals, mostres de vídeos, xerrades amb artistes, instal.lacions fotogràfiques, tallers i moltes més activitats, ompliran diferents espais de la capital catalana per crear, per uns dies, tot un món al voltant del Butoh.
Aquest any, el festival se centra en l'aspecte mestís del Butoh. Les classes i esdeveniments artístics estan programats amb aquesta finalitat, i inclouen des de disciplines terapèutiques fins a espectacles que fusionen diferents llenguatges. Del dissabte dia 13 en destaquen les actuacions del persa Mehdi Farajpud i de la bilbaïna Marianela León. Diumenge dia 14, el festival s'acomiada amb les propostes de l'argentina Quio Binetti i del japonès Atsushi Takenouchi.
L'Ankoku Butō (dansa de la foscor) es coneix a Occident com a Butoh i és el nom utilitzat per referir-se al diferent ventall de tècniques de dansa creades l'any 1950 per Kazuo Ohno i Tatsumi Hijikata.
Normalment el Butoh es basa en moviments lents, expressius i imaginatius. La temàtica del Butoh és tan àmplia com difosa, tocant aspectes fonamentals de l'existència humana. És habitual explorar la transició entre estats anímics i, alhora, el canvi de la forma física del cos humà en les formes més variades.
Al Butoh no hi ha decorat o vestuari determinat i és habitual que els intèrprets actuïn nus o pintats de blanc. La improvisació és part fonamental d'aquest estil de dansa, que es basa en l'expressió dels diferents estats anímics

La nacion

Domingo 13 de septiembre de 2009 | Publicado en edición impresa

www.lanacion.com.ar

La aurora . Intérprete y dirección general: Quío Binetti. Asistencia creativa: Diego Lozano. Asistencia general: Rocío Salmoiraghi. Colaboración en arte: María Ester Joao. Diseño sonoro: José Binetti. Vestuario: Paola Delgado. En Beckett Teatro (Guardia Vieja 3554). Domingos, a las 19. Duración: 35 minutos.
Nuestra opinión: Muy buena


El espacio escénico del Beckett se torna de una profunda inmensidad. En un extremo, muy cerca de la platea, la intérprete desanda una historia muy personal. Sus movimientos son mínimos, su rostro se transforma de continuo y sus actitudes, todas, conmocionan los sentidos.
Quío Binetti está parada sobre un círculo de sal y unos pocos haces de luz permiten observarla. La imagen es sumamente bella, la energía de su cuerpo genera en quien la mira un estallido de sensaciones que no será fácil ordenar. Seguir a la bailarina de butoh obliga a dejarse estar e ingresar en su mundo: oscuro, violento, convulsionado pero que busca la tranquilidad; una paz que finalmente llegará para ella pero no para el espectador.
Una segunda instancia se abrirá luego. La luz aumenta, la intérprete hace un trayecto hacia una zona donde el reposo parece modificarla, es que el sol ha asomado. Pero no se puede escapar del destino, las sombras del pasado vuelven a conectarla con ese pequeño territorio salino y todo volverá a empezar. Las huellas marcadas en la tierra son muy fuertes y parecen determinantes. Su identidad es única e inmodificable.
La aurora asomó y conmocionó la vida. Algo ha debido renovarse en el espíritu. Ese pequeño ritual de Quío Binetti no puede pasar desapercibido. También ha dejado marcas en la platea.
Con rigurosa técnica, la creadora aporta en esta temporada una experiencia profunda y muy acabada. Su labor personal se combina de manera excelente con la iluminación y el magnífico diseño sonoro de José Binetti.

Carlos Pacheco




Alternativa teatral


Una danza intensa
24/06/2010 Por Ale Cosin | Reportaje a Quio Binetti, Valeria Martínez, Ruth Pezet

Foto: Silvana Miyashiki
Foto: Silvana Miyashiki
Foto: Silvana Miyashiki
Foto: Silvana Miyashiki

Danza en espacios es un ciclo trashumante, de carácter experimental, autogestivo. Está ideado, organizado y afrontado por tres bailarinas de diferentes procedencias, que hasta el momento no reciben ningún apoyo administrativo institucional. Es decir: nada extraño en un medio escénico que, de tan atiborrado de reglas para el éxito, deja pocas alternativas para quienes desean crear, mostrar, compartir y desautorizar las pautas dadas como válidas para políticas y gestiones culturales un tanto empaquetadas.
"Danza en Espacios surge de una profunda necesidad de crear desde una mirada un poco más abierta, y con la libertad de pensar que el valor está en el proceso de investigación y de creación; que la obra es una instancia más, no es la meta final. Hoy en día es difícil que este tipo de proyectos sean apoyados institucionalmente, entonces uno decide gestionarlos y hacerlos pese a todo. Lentamente se va armando una red y una manera de producir casi sin dinero, tratando de que esa circunstancia no atente contra la calidad del ciclo", nos cuenta Quio Binetti, quien ha sido el alma convocante envalentonada por lo bien que le ha ido a otro pequeño evento que organiza (Ciclo Noches de Butoh). Binetti agrega: "El espacio de la danza 'experimental' hoy en día es un lugar muy chiquito, recortado de la escena."
Ruth Pezet, miembro del equipo, quiere ser más explícita y confiesa: "...entre algunas cosas que me dan ganas de que sucedan, está que las cosas exploten, de forma espontánea, sin tanto juicio, sin tanta inteligencia políticamente correcta, con más amor y menos ‘cara de poster'. Yo, que no vengo directamente de la danza, siento que mi trabajo está en un camino, una línea poco definida, pero contundente para mí. Me autodefino experimental. Esto significa búsqueda, prueba, error, volver a intentar, ponerme en jaque, convocar gente con quien me interese trabajar: músicos, artistas plásticos, iluminadores, amigos, gente que tenga ganas de sumarse a la experiencia y compartir ese espacio-tiempo escénico para dialogar. Pero todo esto pareciera poco serio en algunos contextos más técnicos, formales o institucionales".
Siguiendo con la imagen de un espacio recortado que aportaba Quio, el ciclo responde a esa misma imagen de un espacio dentro de otro, una metáfora altamente descriptiva.
Nos amplía: "La primera idea fue trabajar en espacios reducidos. Estos últimos tiempos he visto varias obras que trabajaban un espacio limitado dentro del espacio escénico. Una especie de recorte poético. Esta idea me interesa: crear un espacio dentro de otro espacio. Al mismo tiempo, los que probamos estas fórmulas y estrategias diversas, debemos hacer un gran esfuerzo para llegar al público, para generar una movida. Nuevamente tratamos de crear un espacio dentro de otro espacio, apoyándonos de manera conjunta entre creadores. A la hora de presentar este tipo de propuestas, son sólo algunos lugares concretos los que abren generosamente sus puertas como Experiencias en Escena, en el Centro Cultural Borges y el Centro Cultural Sábato, que confían y posibilitan este tipo de ciclos. Paralelamente, la idea de trascender la escena porteña tiene el objetivo de seguir ampliando los espacios, de seguir abriendo el juego. Queremos plantear las problemáticas estéticas y de gestión que estamos pensando aquí en Capital Federal, en otros lugares del país donde podamos enriquecernos mutuamente".

Otra de las integrantes del equipo, Valeria Martínez, habla concretamente sobre el proyecto y de lo que es capaz de generar: "Éste es un proyecto que recién comienza y hay mucho camino por andar, pero para mí tiene el atractivo particular de ser una investigación profunda, al mismo tiempo que una posibilidad de hacer, producir, comunicar y compartir esto que vamos descubriendo en el andar. Como dos tiempos paralelos. Hemos leído mucho, intercambiado mucho... Actualmente integramos el grupo: Quío Binetti, Ruth Pezet, Alina Folini, Analía Rodríguez (de Rosario, donde nos iremos en breve), Nidia Martínez Barbieri (de La Plata, también dentro del itinerario), Gisel Gainsborg, Nuria Schneller y yo. Pero hay también otras personas colaborando muy de cerca como: José Binetti (música y asistencia técnica), Yanina García (diseño) y Christian Gadea (iluminación), además de varios artistas invitados: Fernando Kabusacki (música), Ignatz b (música), Paula Picciani (fotografía), Natalia Palau (fotografía), Juan Tobal (música), Alejandro Goldberg (música), Ailaviu (iluminación), Daniel Callejas Leiva (música), Rubén Condorí (música), Belén Lalla (danza), Lucas Maíz (danza), Ingrid Dabrescia (danza) y Joaquín Hidalgo (fotografía)."
La convocatoria fue, también, un tanto extraña para el medio: bastante intuitiva, entre amigos, gente que a los integrantes de este proyecto les interesa, o que habían conocido en otros eventos, o visto bailar, además de fotógrafos, músicos, etc. Les importó, en todo caso, que las personas invitadas estuvieran abiertas a la improvisación, al compromiso de investigar acerca de un tema puntual y que pudieran adaptarse a los diferentes espacios e ideas que fueran apareciendo. Así, la diversidad de lo que se muestra en cada encuentro está asegurada. Danza en esacios no escatima en calidad: los trabajos son realmente atractivos desde todo punto de vista.
Ruth sigue con sus reflexiones en voz alta: "Me he preguntado si quiero seguir mostrando cosas en este contexto de la escena porteña, me refiero, por ejemplo, a lo difícil que se vuelve que la gente te vaya a ver... Entiendo que la variedad de obras que existen es abrumadora, sumado a que una entrada cuesta mucho para el bolsillo común (yo no puedo ir todos los fines de semana a ver cosas, y entiendo que a muchos les pasa lo mismo), y sin embargo, con la cantidad de estudiantes, bailarines, actores, músicos, pintores, etc. que hay en la capital ¿no hay público? No sé... Me resulta por lo menos extraño. Siento que son siempre los mismos nombres a quienes se va a ver, quienes reciben ayuda, quienes tienen prensa... ¡Qué se yo!... No quiero quejarme porque creo que esa energía no ayuda. Por eso acá estamos, tratando de generar algo en lo que hoy me apoyo para seguir adelante. Creo que se pierde de vista lo importante que es consumir arte y ver de todo, no sólo lo que estoy segura de que me gustará, porque siempre es enriquecedor. Uno se lleva siempre algo de lo que los otros producen. Entonces me pregunto, muchas veces, si tengo ganas de mostrar en este marco, y me resulta un poco violento, sumado a que las salas te cobran un montón, también las salas de ensayo te cobran un montón. Para difundir también tenés que invertir un montón. ¡Nooo!, ¡Así no!¡Solo no se puede! Juntos hacemos fuerza, juntos pero distintos, juntos vos con tu universo increíble y yo con mis cosas. Así me dan ganas de seguir adelante. Con este ciclo me pasó que el haber conocido otras formas de trabajar, de moverse, otras miradas, compartir esa energía diversa me dio mucha alegría, me renovó en lo personal y en lo profesional. Vengo del interior (de Olavarría) y sé lo que es que no pase nada, pero nada. Así que cuando sucede se agradece. También es difícil, porque allí la gente tiene mucho más prejuicio, el espectador es bastante ‘telemaníaco'. Por eso creo que hay que ir, hay que poder generar el brote".

La nacion

Viernes 4 de agosto de 2006 | Publicado en edición impresa

www.lanacion.com.ar

Qué es ser en un cuerpo de mujer 

Coreografía de Quio Binetti que se presentará hoy en el Centro Cultural Borges


Qué es ser en un cuerpo de mujer
Quio Binetti, especialista en danza Butoh, ofrece un nuevo trabajo.

Hoy se estrenará "La mujer que nació vestida", un solo, una coreografía pequeña, una danza de detalles. Una sucesión de estados en los que Quio Binetti busca contestar a la pregunta sobre qué es ser en un cuerpo de mujer. Binetti plantea este interrogante, que se resuelve a partir de una serie de devenires femeninos.
La música de Fernando Kabusacki fue especialmente intervenida por José Binetti y hace las veces de un colchón acústico en el que el movimiento se construye y deconstruye. Por otra parte la escenografía lumínica acompaña la propuesta generando diferentes percepciones espaciales.
Un solo, una coreografía pequeña, una danza de detalles. No busca la diversidad del movimiento, sino su intensidad en el instante. Transformaciones dentro de un espacio poético. Movimiento que escapa a las redes de significación. Danza que no apela ni a un código ni a una narrativa, sino que encuentra su lógica expresiva en la propia materialidad intensiva y en el movimiento. Una sucesión de estados.
Las imágenes que se trabajan son simples. Desvestirse, vestirse. No sólo de ropas sino de sentidos, de fuerzas, de tensiones, de intentos, de cuerpos diferentes. Ser en un cuerpo de mujer, devenires femeninos. Y a la vez el deseo de hallar un cuerpo, una danza universal, que comprenda al ser vivo.
Quio Binetti es bailarina y coreógrafa docente de danza Butoh e improvisación. Su interés y estudio sobre danza Butoh se vuelve un aspecto fundamental en su trabajo. Ha tomado clases con maestros argentinos y extranjeros de este particular lenguaje (Rhea Volij, Ofelia Ledesma, Tadashi Endo, Maura Baiocchi). Ha presentado numerosos espectáculos como solista y directora. Se desempeña regularmente como intérprete en la compañía La Brizna (danza Butoh), como directora de la compañía Siquiera y como improvisadora y bailarina invitada de otras compañías.


Imaginacion atrapada
www.imaginacionatrapada.com.ar
18
/8/2006

Artes Escénicas / Danza / Butoh - Crítica

La mujer que nació vestida - Quío Binetti

"La mujer que nació vestida": El cuerpo recubierto de mujer


Dirección, Coreografía e Intérprete: Quio Binetti Vestuario: Líbera Woszezenczuk Escenografía: Natalia Fidel Escenografia lumínica: Yanina García, Gabriela Sternberg Diseño sonoro: José Binetti Música: Fernando Kabusacki Asistencia técnica: Natalia Menéndez Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin Web: http://www.naciovestida.com.ar
Finalizó Funciones 2006 - Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martin, 

El vestuario del Butoh es arrojar el cosmos sobre nuestros hombros. Para el Butoh, mientras que el vestuario cubre el cuerpo, es el cuerpo el vestuario del alma.
Kazuo Ohno

Un tul frena nuestra mirada, diferentes paisajes lo decoran.
El escenario se encuadra (literalmente) como un cubo en un rincón. Los ángulos de visión se duplican. Las telas caen y ella (la mujer que nació vestida) aparece.
Otro tul interfiere nuestra mirada. A pesar de esto la imagen se ha vuelta notablemente mas clara. La luz se refleja sobre su cuerpo. Diferentes diseños de diapositivas se proyectan sobre el fondo, sobre el cuerpo. La naturaleza toma tridimensionalidad en ese volumen que es ella.

La mujer que nació vestida - Quío BinettiSu rostro nos es difuso. El recorrido es lento y lineal. Tímido, monótono. Nuestra mirada se desliza entre todos sus recovecos donde se esconden las flores, las hojas y los árboles. Nos sumergimos en un mundo de sensaciones donde el movimiento no esta supeditado a la forma. El cuerpo presente emana una sensación de suspensión. Pero luego estos momentos se quiebran. El tul es atravesado y el rostro aparece en primer plano. Los orificios se exhiben y los ojos parecen salirse de sus cuencas.
Pasamos de un estado a otro: de la tranquilidad a la locura, de la timidez a la exhibición. En última instancia, el cuerpo se encuentra perturbado, agotado.
La mujer que nació vestida - Quío BinettiLa música, los movimientos y manierismos pertenecientes a la tradición occidental (si es que a esta altura se puede hablar en esos términos tan delimitadores) se integran a ese cuerpo abierto, impersonal (pintado todo de blanco) y grotesco propio del butoh. Si bien desde su nacimiento en 1959 el butoh ha sufrido numerosas modificaciones propias de la globalización que lo pone al alcance de todos, aquí, debido a esa re-semantización , “sus raíces” se vuelven mas argentinas que japonesas.
Las hojas se deslizan por el cuerpo, el cuerpo se desliza entre las flores y toma el cielo entra las piernas mientras osculta la tierra con las 
 manos. El agua avanza y los rastros se borran...







martes 17 de agosto 2004

ESPECTACULOS

TRES OPCIONES EN LA CARTELERA PORTEÑA SOBRE UN NUEVO LENGUAJE

Butoh, danza japonesa de posguerra

La rosa de Hiroshima, La huella de la espuma y Justo bajo la tormenta son tres puestas de danza butoh que reflejan, con registros dispares, el atractivo de este lenguaje escénico surgido después de la Segunda Guerra, que combina tradición y vanguardia, y que cada vez gana más adeptos.


Por Analía Melgar

Desde hace más de diez años, la cantidad de coreógrafos, bailarines e interesados en esta danza japonesa moderna no cesa de crecer en Buenos Aires. Actualmente, tres espectáculos de artistas nacionales de danza butoh están en cartel y muestran la diversidad que esta forma de movimiento permite. Gustavo Collini Sartor presenta La rosa de Hiroshima, los sábados, en el Centro Cultural Konex (Córdoba 1235), con entrada a la gorra. Rhea Volij repone una obra ya estrenada en el 2002, La huella de la espuma, los jueves, en Espacio Callejón (Humahuaca 3759). Por su parte, Quio Binetti participa de un ciclo de experimentaciones escénicas y seminarios e inicia a su compañía de bailarines Siquiera en Justo bajo la tormenta, los domingos, en la sala de No Avestruz (Humboldt 1857). El trabajo de Binetti se integra en la misma función con una representación teatral de la compañía Filumena, dirigida por Florencia Cima. La movida butoh no termina en estos tres títulos: crece con cursos abiertos para todo público que ofrecen los principales estudios de danza. El butoh resulta enigmático y despierta curiosidad en su equilibrada combinación de Oriente y Occidente, pasado ancestral y presente rotundo.
Hija del hongo de Hiroshima, del 6 de agosto de 1945, “la danza que no es tradicional” –eso es lo que significa el término butoh– es una invención moderna, del Japón de la última posguerra. El registro de los horrores de la mutilación y la deformación impactó sobre un grupo de bailarines japoneses. La omnipotencia del hombre se rindió frente a la evidencia de su fragilidad y la acción individual borró su firma para devenir contemplación anónima. La danza butoh se sostiene sobre estas premisas y define al cuerpo como parte integrante del espacio cósmico, atravesado por sensaciones y estados. No existe una definición cerrada para “danza butoh”, aunque algunas características exteriores permiten identificarla: movimientos lentos, desplazamientos escasos, concentración expresiva en el rostro y las manos, contraste entre la música y la coreografía, vestimenta suelta, pies descalzos, desnudez, piel frecuentemente pintada de blanco como un modo de quitar las señas singulares. Asimismo, se destaca una negación del concepto tradicional de belleza. La figura del intérprete butoh se despreocupa por la juventud, la estilización, la tonicidad o la depilación, y sus posturas distan de ser “elegantes”. En un acercamiento más abstracto, la base espiritual del butoh aspira a dejar fluir la interioridad del bailarín, vacío de comportamientos mecanizados y de movimientos codificados, desnudo de su ser social y personal. El butoh requiere un público capaz de adaptarse a las variaciones, dispuesto al desconcierto.
Gustavo Collini Sartor interpreta La rosa de Hiroshima, junto a Patricia Aschieri. Collini es uno de los primeros en difundir aquí su experiencia en Italia y en Japón con Kazuo Ohno y Yoshito Ohno (ver recuadro). En Europa, estudió también teatro con Grotowski y, de regreso, fusionó el butoh con el tango. En 1998, hizo una actuación en el Teatro Colón durante el festejo del Centenario de la Inmigración Japonesa. Su obra se esfuerza por transportar un pedazo de Japón a una sala porteña: maquillaje, vestuario y escenografía remiten a esa región. Si bien no consigue ojos rasgados, una metamorfosis sucede en su cuerpo que se convierte en sede de los sucesos de la bomba atómica: maldad, crueldad, desesperación, espanto. Hacia el final, Collini se envuelve en una seda roja y compone con su compañera diseños que recuerdan al poema de Vinicius de Moraes que da título al espectáculo: “No se olviden / La rosa, la rosa / La rosa de Hiroshima / Una rosa heredada, una rosa radiactiva / Estúpida e inválida, una rosa corroída”. Si el butoh nació en medio del caos Hiroshima Nagasaki, esta obra lo revive y descubre las llagas y contradicciones de la vida que vuelve a asomar desde la putrefacción. En segundo lugar, Rhea Volij, directora de las compañías Trampaalojo y La brizna, exhibe un trabajo diametralmente opuesto, buscando la sutileza. En La huella de la espuma se desafía a encarnar lo inasible, el límite de la desaparición y la nada. Su formación en expresión corporal y en butoh (cinco años en Francia con la maestra Sumako Koseki) le permite sumergirse en un ambiente mágico. Algo de una brisa tibia y una calma atardecida transmite su cuerpo vestido con los colores de la arena y los rastros de las burbujas de yodo. Volij se apoya en una estructura simple de tres partes, un juego de luces y una silla, para estar allí, sobre el escenario, diciendo silencio y contagiando estados.
En tercer lugar, Quio Binetti, joven coreógrafa formada con Rhea Volij, invita a mimetizarse con el piso cubierto de hojas de otoño, en Justo bajo la tormenta. Allí, con el sonido del tránsito urbano, cuatro mujeres y un hombre integran ciclos de caídas y recuperaciones, nacimiento y muerte. Rompen la secuencia con gritos estremecedores que golpean a los observadores. La sorpresa no acaba allí sino que recomienza al son del bolero Quizás, quizás, quizás, cantado por Nat King Cole, difícil de incorporar a la totalidad de la obra.